google553b417468460ec4.html La Trotona de Pontevedra

La Trotona de Pontevedra

Durante muchos años, en Murcia se vió una pintada que rezaba: “Zapatero maricón“. La veía todos los días cuando subía al campus en bus (de esto hace mínimo tres años). Dejé de verla cuando me compré el coche, pero cuando volví a pasar por allí, allí seguía imperturbable. “Zapatero maricón“. ¿Sigue en su sitio? ¿El Ayuntamiento de Murcia no la ha limpiado? ¿Alguien tiene pruebas?, a mí me pilla lejos…

Pero ZP no es el único político acusado de practicar la sodomía y la gomorría. Curiosamente, muchos han sido los ministros socialistas de cuya hombría se ha dudado, incluso poniéndole nombre a sus posibles amantes. El último caso es el de la Vicepresidenta De La Vega, que en los últimos años, según estos rumores, ha tenido innumerables novias, algunas de ellas personajes públicos, pero otras personas anónimas que veían aparecer su nombre en la prensa o en foros de internet. Maria Teresa ya ha dicho que ella no es lesbiana, y que está bastante harta de esa persecución “personal” contra ella (seguramente la baza más importante de ZP en su gobierno) y contra su círculo de amistades.

Es más. Cabe la posibilidad de que seas homosexual y no te avergüences de ello. Cabe la posibilidad de que lo quieres llevar con toda la dignidad del mundo, dando ejemplo a la sociedad de que no hay ningún problema en hablarlo, en reconocerlo, en decirlo abiertamente, como es el caso de Pedro Zerolo. Y en ese caso te expones a que se te ataque con ello y se te llame maricón (entre otras lindezas) para protestar por la política antiterrorista de tu partido.

Pero la oposición también tiene que callar (o mucho que decir, según se mire). Porque mire usted por dónde, a Mariano Rajoy se le llama “la Trotona de Pontevedra“. No sabemos exactamente porqué. Y se le acusa de que, además de ser homosexual, armarizado es la cabeza visible del ataque frontal del PP contra la política del gobierno en temas gays. Por si fuera poco, estos rumores se han visto reforzados por declaraciones de miembros de su partido que han amenazado innumerables veces con hacer outing de políticos populares, incluso señalando que algunos de ellos están situados en los escalones más altos. Doña Ana Botella debería llevarse las manos a la cabeza, con sus peras y sus manzanas. O lo mismo no, porque sabiendo las cosas que ve en la tele, no debe haber tenido tiempo para darse cuenta de nada de esto.
Pues de este lado de la frontera no hay muchas diferencias. Antes de las últimas elecciones generales surgieron rumores de que José Sócrates también estaba de este lado de la acera. Otra vez se recurre a la supuesta condición homosexual para intentar desprestigiar al político. Como en el caso de De La Vega, también se le puso nombre a sus amantes, como cierto actor gay de bastante buen ver, o, más recientemente, un inmigrante de origen árabe. Por favor, si alguno de vosotros tiene pruebas de que es gay, que nos haga llegar su teléfono. Gracias. Malpensadas, es que quiero empezar a correr un rato por las mañanas y no tengo con quién…

Y a todos ellos se les llama maricones (maricões). Porque por muchos “derechos gays” (o universalización de los derechos, como se prefiera), ser homosexual sigue siendo una razón tan válida como cualquier otra para insultar y despreciar. Estés donde estés, a la derecha o a la izquierda. A pie de calle o en el poder.

Y esto es así porque, como todo el mundo sabe, ser homosexual te invalida para poder acceder a un cargo importante, a un puesto de responsabilidad, para tomar decisiones importantes, para ser capaz de resolver problemas de gran escala. Incapacita hasta tal punto que incluso invalida a la persona para ser padre adoptivo. Como leí el otro día a un comentarista en un debate de ElPaís “ahí está España, orgullosa de defender los derechos de los enfermos”, refiriéndose a los homosexuales.

Fuente: Shepperdsen

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