google553b417468460ec4.html Ya circulan mas de 25 monedas alternativas en España!! - LighthouseBCN.com

Xarxa alt congostEcos, pumas, moras… Unas 30 monedas circulan en España para impulsar otra economía posible

En las faldas del Montseny (Barcelona) se encuentra la región del Alt Congost, un conjunto de ocho pequeñas poblaciones entre Granollers y Vic donde desde hace tres meses hay vecinos que compran bienes e intercambian servicios usando una nueva moneda local, el eco.

«El eco es todavía un proyecto muy incipiente, un experimento. Vamos despacio, pero ya tenemos tres comercios asociados en los que se admite: un restaurante, una panadería ecológica y una productora de vídeo», explica Eduard Folch, miembro de la Xarxa Ecoaltcongost, red impulsora de esta moneda que se reivindica «social y electrónica».

¿Sabías que en España circulan hasta 30 monedas distintas al euro? Se llaman eco, turutas, boniatos, zoquitos, pumas, Moras… ¿Qué son? ¿Cómo funcionan?

  • Las monedas complementarias surgen siempre en momentos de crisis.
  • Cataluña, Baleares, Extremadura, Andalucía o Madrid experimentan con ellas.
  • Todas fomentan la economía local; algunas impulsan un comercio justo y social.
  • Toulouse, en Francia; o Bristol, en Inglaterra, ya tienen su moneda propia.
  • En España están a punto las primeras inicativas respaldadas por ayuntamientos.

«La moneda social es una herramienta para favorecer los intercambios que se realizan entre las personas en una zona concreta», explica Julio Gisbert, autor del blog vivirsinempleo.orgy experto en nuevas monedas. El propio Gisbert hace distinción entre las «complementarias» y las «alternativas». Las primeras conviven con el euro, se pueden cambiar, y buscan «dinamizar la economía local y crear empleo», mientras que las segundas «mantienen sinergias con colectivos ecologistas y tienen un matiz anticapitalista».

La moneda social es una herramienta para favorecer los intercambios entre las personas en una zona concreta

Estas iniciativas han surgido siempre en contextos de crisis económica y todas comparten el objetivo de potenciar las economías locales, frente al auge de las multinacionales y las grandes superficies. En Toulouse (Francia) llevan un año utilizando paralelamente a los euros el Sol Violette. En Bristol, Inglaterra, más 300 negocios aceptan ya la nueva Bristol Pound, que fue puesta en circulación la semana pasada.

Colectivos sociales, bancos de tiempo o cooperativas son principalmente los que impulsan en España estas iniciativas económicas. En tono enigmático, Gisbert adelanta, sin querer dar más detalles, que están a punto de ver la luz varias experiencias auspiciadas por ayuntamientos «en Extremadura, País Vasco y Cataluña».

Equivalencia 1 eco-1 euro

Para conseguir los eco del Alt Congost, cuya equivalencia es 1 eco – 1 euro, es necesario hacerse socio de la red social que han creado al efecto. Según Eduard Folch, en tres meses los socios «han adquirido productos de segunda mano, cortes de pelo, clases particulares o servicio de chófer. También se han alquilado herramientas y pequeños electrodomésticos, como una vaporeta por horas» pone de ejemplo.

La moneda permite, a diferencia del trueque de los bancos de tiempo, triangular los intercambios. «El trueque se realiza persona a persona. Si yo tengo huevos de gallina y tú ofreces pintar la casa pero yo no quiero pintarla, no nos pondremos de acuerdo. Con el eco puedo conseguir que tú compres los huevos y luego utilizar tu pago para otro servicio o producto que me haga falta», explica Folch.

La moneda permite, a diferencia del trueque de los bancos de tiempo, triangular los intercambios

En la iniciativa del Alt Congost son 35 socios. Su objetivo es alcanzar un tope de 1.000 usuarios y ampliar al máximo la red de comercios. Para conseguir su objetivo mantienen ya conversaciones con ayuntamientos de la zona, que en 2013 se plantean aceptar el eco como forma de pago de las tasas municipales. Este verano, el consistorio de Tagamanent gratificó con ecos a los voluntarios que durante las fiestas municipales ayudaron en el montaje de carpas o desbrozando el pueblo.

El economista y profesor de la Universidad Pompeu i Fabra, José García Montalbo, se muestra crítico con las monedas sociales y en ningún modo ve en ellas una salida factible a la crisis económica que vive el país. «Las monedas alternativas suponen una vuelta al pasado, un método que no se puede sostener», defiende. Del concepto asegura que no es nuevo. «Siempre ha existido. Es como cuando El Corte Inglés te da un cheque regalo. Eso es moneda alternativa. O los cheques restaurante, lo mismo».

Convivencia monetaria

Folch, el impulsor del eco, no duda de que la crisis «está influyendo» en el florecer de la diversidad monetaria.«Nos estamos quedando sin euros, pero seguimos teniendo capacidad de intercambiar con los demás», dice. Conscientes de que el eco «no va a desterrar al Euro», asegura que la moneda europea «fue concebida para la especulación financiera y el crecimiento económico mediante la esclavitud de la deuda», mientras «el eco tiene el color de la solidaridad y la cooperación, no tiene intereses bancarios asociados ni persigue el crecimiento económico».

Daniel Alarcón, en Tagamanent (Barcelona) cobra parte de su consulta veterinaria en ecos y compra pan artesano con ellos

En similares coordenadas ideológicas surgen en Andalucía varias monedas alternativas, como el chopito, el zoquito o el puma. Esta última es una moneda impulsada por colectivos sociales del barrio del Pumarejo de Sevilla y el contenido social de los intercambios es su prioridad. La moneda, explican en su web, está pensada «para favorecer las redes de intercambio, la producción ecológica y la economía solidaria«.

Más allá de todo lo que significa la moneda alternativa a nivel económico, los que la utilizan defienden que su proceso de creación ha conseguido un fin más importante «que nos hayamos conocido, y que nos encontremos compartiendo, además de un proyecto, una serie de experiencias vitales que han ido cambiando nuestras formas de sentir».

Para Daniel Alarcón, de 40 años y vecino del Alt Congost, el eco es una realidad. Entre sus últimas transacciones cuenta como con los ecos que le han pagado a cambio de una visita veterinaria a un conejo, él compra el pan a un artesano de vecina Figaró.

Fuente: 20 minutos

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